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miércoles, 28 de septiembre de 2011

Cartero


Mientras que en la fase primitiva de la acumulación capitalista "la economía política no ve en el proletario sino al obrero", que debe recibir el mínimo indispensable para la conservación de su fuerza de trabajo, sin considerarlo jamás "en su ocio, en su humanidad", esta posición de las ideas de la clase dominante se invierte tan pronto como el grado de abundancia alcanzado en la producción de mercancías exige una colaboración adicional del obrero. Este obrero redimido de repente del total desprecio que le notifican claramente todas las modalidades de organización y vigilancia de la producción, fuera de ésta se encuentra cada día tratado aparentemente como una persona importante, con solícita cortesía, bajo el disfraz de consumidor. Entonces el humanismo de la mercancía tiene en cuenta "el ocio y la humanidad" del trabajador, simplemente porque ahora la economía política puede y debe dominar esas esferas como tal economía política. Así "la negación consumada del hombre" ha tomado a su cargo la totalidad de la existencia humana.

-Toma -me dice, siempre papeles transaccionados sin resguardo-, entrégalo.

viernes, 15 de abril de 2011

Cartero

Tomando por axiomas de lo eterno y por indefectible verdad las inspiraciones de una razón necesariamente falible, arrastrados por la opinión general, subyugados por la religión de los textos, han establecido el principio, a imitación de los teólogos, de que es infaliblemente verdadero lo que es admitido constante y universalmente, como si una creencia general, pero irreflexiva, probase algo más que la existencia de un error general. No nos engañemos hasta ese extremo. La opinión de todos los pueblos puede servir para comprobar la percepción de un hecho, el sentimiento vago de una ley; pero nada puede enseñarnos, ni sobre el hecho ni sobre la ley. El consentimiento del género humano es una indicación de la naturaleza; no, como ha dicho Cicerón, una ley de la Naturaleza. Bajo la apariencia se oculta la verdad, que la fe puede creer, pero sólo la reflexión puede describir. Este ha sido el objeto del progreso constante del espíritu humano en todo lo concerniente a los fenómenos físicos y a las creaciones del genio; ¿para qué nos servirían si no los actos de nuestra conciencia y las reglas de nuestras acciones?

-Toma, lo escribí hace tiempo. Algunos se creerán que... bah! demasiado saben a qué me refiero.- Me da el papel y yo lo echo al buzón.

viernes, 1 de octubre de 2010

Cartero

El lumpemproletario, ese producto pasivo de la putrefacción de las capas más bajas de la vieja sociedad, puede a veces ser arrastrado al movimiento por una revolución proletaria; sin embargo, en virtud de todas sus condiciones de vida está más bien dispuesto a venderse a la reacción para servir a sus maniobras.

-Toma, es del mes pasado, hacía tiempo que no te veía- me da este papel. Otro que me tiene de cartero.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Cartero

En un lugar de retorno increpo a mis progenitores: hay asuntos en los que un navajazo ajusta lo que no hará una papeleta. El tío guarro ese vuelca barreños de agua sucia a lo verde, a lo que poco queda, a quello de lo que no vamos sobrados.

Tonto es el que crea que una garganta intimida, estéril educación nos dieron. Voy a subir, va a ver la navaja. Le voy a decir "vuelve, cabrón".

-Toma, dale salida -me da este papel. Hacía unos días que no le veía. Los documentalistas me utilizan de cartero.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Cartero

Por lo menos que seamos a la vista como nubes en el atardecer, sino no habrá pizca de posibilidad. Como nubes que cruzan el cielo, aunque no lo llenen. Les da la luz por debajo y se hacen presencia en sus colores de reflejo. Un número suficiente a la vista. Porque, por lo general, cada uno estamos en asuntos propios, apartados: aislados pensando qué haría yo, qué quiero yo, cómo lo veo yo, qué puedo hacer yo. Creando un curriculo particular y así perdiendo el tiempo. No nos enteramos que sin el grupo somos ejemplares mínimos. Ha pasado un subnormal haciendo ruido con una moto y ni siquiera somos capaces de intimidarlo. Si hubiéramos salido a los balcones todos los vecinos, o un número considerable, te digo yo que el niñato se lo pensaría un par de veces antes de venir a jodernos. Nada tenemos de fiero un par de viviendas.

-Toma, es de anoche- me da este papel. Él también me tiene como cartero.

lunes, 23 de agosto de 2010

Cartero

Joder, está hecha una mierda, joder, esta mesa está hacha una mierda. Le faltan los trozos, no es que hayan escrito encima. Le faltan los trozos en el borde y me pincho los brazos: astillas a mis brazos y arañazos. El tipo se ha encargado de levantar los trozos poco a poco e ir marcando los bordes que va creando a bolígrafo. Pare él es toda una hazaña. Claro, el pensaba que no era suya por eso hizo esto y se iría tan conforme: es el significado perverso de la propiedad. Así funciona. Un día uno me contó como una gracia que en una obra había meado por un agujero, por un tubo y que le cayó a un fontanero o a uno de climatizaciones, no me acuerdo, en el ojo. Se creía que me iba a reír. Le dije que ese ojo era suyo, que cómo era así, que ese ojo era suyo. También la mesa es del otro tipo, ellos no se lo creen. Lo normal es que estuviera obligado a comerse esos trozos de mesa: si lo ha cogido, que le de uso.
-Toma, es de hace unos minutos -me da este papel. Los moralistas me tienen como cartero-.